Segundo Plano

Un proyecto que sugiere nuevos mapas y recorridos de la cultura de nuestras ciudades.

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Estar en Asunción

Por Santiago Montiel Cabral

En Asunción, aparte de las opciones artísticas oficiales, existen varios espacios alternativos que, por lo general, no tienen vinculación con los lugares tradicionales del consumo cultural. Los centros culturales y, desde hace unos pocos años, el Teatro Municipal Ignacio A. Pane, son los promotores de nuevas propuestas culturales. A los que siempre estuvieron en el ruedo artístico y a las alternativas vinculadas al ámbito más institucional, se vienen sumando otros espacios donde la imaginación más propia tiene cabida.

Estos lugares, muchos de ellos ubicados en el decadente centro de la ciudad, son espacios donde los asuncenos se encuentran a compartir emociones. Emociones que, generalmente, no son las que les transmiten la televisión o alguna película extranjera, pues allí, el artista y el público son cómplices en la creación de un clima más auténtico y espontáneo, obviando la solemnidad y burocracia de las instituciones.

El centro de Asunción es particularmente hermoso de noche. Tiene un aire de apocalíptico y pueblerino: edificios antiguos deteriorados; hoteles de lujo con paredes de vidrio; putas y travestis delimitando zonas; recicladores hurgando en la basura de los edificios corporativos; automóviles cuatro por cuatro o deportivos zigzagueando en sus avenidas. Todo esto se entreteje y fluye con aparente calma.

Este mínimo catálogo, acaso el más obvio, pretende esbozar algunas de las alternativas que guarda la ciudad. Agrego: existen otros sitios que ya no frecuento por una cuestión generacional, como plazas o shoppings, donde los movimientos, supuestamente efímeros, de skaters, floggers y emos se reúnen.

Empiezo por hablar de El Tropi Club, una discoteca donde el público más allegado a los estilos como cumbia, ballenato, villero y cachaquero se congrega. Al igual que toda Latinoamérica, Asunción tiene un fuerte movimiento tropical, muchas veces identificado con lo promocionado por los medios masivos de comunicación. Lo interesante de esta discoteca está en su posición geográfica, ya que está ubicada en el centro y, al mismo tiempo, “límite” de las dos caras del barrio Trinidad. Atrae, por un lado, a gente de la zona más baja y cercana al río Paraguay y, por el otro, al público que proviene de la parte más alta y que es, muchas veces, de mejor posición económica. De esta manera, logra ser un punto de encuentro y dispersión en el barrio. Un factor importante de su convocatoria es que a menudo artistas nacionales e internacionales se presentan en su escenario.

Planta Alta, ubicada en el centro, es una galería de arte y un bar —escenario de conciertos y proyecciones cinematográficas— que armonizan de muy buena manera, conformando un espacio atractivo para disfrutar de la noche. Una escalera nos conecta a una amplia terraza que sólo la luna ilumina y desde donde se tiene una vista única de la ciudad.

La Móvil Teatro es una de varias opciones para contemplar a un grupo de teatreros que trabajan por llevar la imaginación a sitios de mayor expresión. Este lugar está en búsqueda constante para lograr nuevos lenguajes y fusiones artísticas. Sus presentaciones siempre están marcadas por el minimalismo y la capacidad de sus artistas de simbolizar y expresar con potencia sus trabajos.

La Casa de los Payasos es una casa, propiamente dicha, que abre sus puertas para que sus vecinos y no tan vecinos ingresen a un patio-escenario diseñado bajo las estrellas, de manera que ese circo de artistas en comunión presente a los visitantes sus intensas emociones a través del arte. Gran parte de los integrantes de esta familia son artistas callejeros, personas que durante los días laborales exhiben sus piruetas y malabares en los semáforos y otros puntos de la ciudad. La Casa de los Payasos es un sitio para aquellos que gustan caer de espaldas a un río de carcajadas y locuras.

Absoluto Rock es un bar donde la tribu metalera de todo el gran Asunción se congrega alrededor de un escenario que, por su gran equipamiento en luces y sonido, resulta convocante de mucho público y bandas del underground internacional. Tiene la peculiar característica de no poseer demasiadas mesas y sillas: por lo general, su público se acomoda en toda la cuadra del bar, llenándose la calle de pelilargos vestidos en oscuros jeans, cueros y tachas metálicas. La poca iluminación de sus alrededores completa perfectamente el ambiente metalero.

El Café Literario es donde uno se junta para charlar con calma o leer algunas páginas de los tantos libros que el lugar guarda en su biblioteca. La música de fondo y el vaho del café cierran el ambiente ideal para alejarse de tanta ciudad. Se sitúa a escasos metros de la plaza Uruguaya: albergue de tres grandes librerías, pero también de aborígenes y campesinos que, periódicamente, vienen a acampar en la ciudad para recordarnos que la colonización no duerme. Aun así, El Café Literario es un escape, un punto muerto dentro del nervio de la ciudad, pero apenas uno sale, se reencuentra con la Asunción que quizá olvidó por unos minutos.

Rockero es un bar con música básicamente rockera que sigue la línea de los adeptos a todo el movimiento del rock de los setenta, ochenta e inicios de los noventa. Suelen darse conciertos de bandas nacionales influenciadas por esta corriente musical.

Mburucujazz es un bar que estuvo cerrado por un tiempo y que vuelve a abrir sus puertas para los cultores del jazz. Este sitio viene a sumarse a los pocos espacios donde el jazz tiene cabida. Cada vez son más los grupos que visitan su escenario. Se encuentra en el populoso barrio Obrero, a unas pocas cuadras de la avenida 5ta, una avenida sumamente concurrida en las noches. Lomiterías, copetines y bares de diferentes calañas se aglomeran en ella. Es también centro de cierta práctica habitual de los asuncenos: reunirse en grupo de amigos alrededor de un automóvil con un imponente equipo de sonido, escuchando reggaeton en decibeles altísimos y bebiendo cerveza. Mburucujazz volvió para abrir una grieta distinta en la diversidad sonora del barrio Obrero.

En Ediciones de la Ura se realiza el taller de escritura Abrapalabra. Una opción enriquecedora para los y las interesadas en experimentar con la escritura, indagar en las palabras y compartir lecturas en un formato sumamente creativo. Para lograr esto se trabaja a partir de consignas que son los disparadores imaginativos y motivadores de la escritura.

Nhi-Mu es un grupo de teatro con varios años de experiencia en el medio. Trabaja fusionando diferentes disciplinas artísticas, como las técnicas circenses, la expresión corporal y las diversas facetas del teatro, con el objetivo de brindar nuevas alternativas dentro de la escena local. Sus obras siempre buscan transgredir los límites sensoriales y espaciales a través de la puesta en escena (desde la oscuridad total hasta las luces fluorescentes), la experimentación con el espacio aéreo y la interacción actor-espectador.

Asunción es un lugar para pocas veces caminar; es más bien para estar, para sentarse y disfrutar de los diálogos, miradas y todo lo que ocurre e intenta ocurrir en una ciudad que crece y se hace cada vez más intensa, caótica y extraña.

Santiago Montiel Cabral (Caraguatay, 1982) tocó en una banda de death metal durante su adolescencia. Estudió Informática y, actualmente, se encuentra cursando la carrera de Letras en la Universidad Nacional de Asunción. Fue parte del taller Abrapalabra durante cinco años. Ha trabajado como guionista de TV. También realizó un corto: Los Limpias, que fue seleccionado entre los diez cortos del 1° Concurso de Cortometrajes KU’I. Su guión Flor y Truco, fue ganador del Concurso de Guiones organizado por El Pororo y la Semana del Audiovisual Jopara.