Segundo Plano

Un proyecto que sugiere nuevos mapas y recorridos de la cultura de nuestras ciudades.

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“Cuando en su camino va, no hay peligro que la asuste…”

Por Leandro Tartaglia

Preguntas aclaratorias: ¿a quiénes está dirigido este mapa? A público, espectadores, turistas, residentes. ¿Qué podría agregar otra mirada más sobre esta ciudad-monstruo? Partimos de una base: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (2.891.082 hab.) es enorme, egocéntrica, vertiginosa y variada. Es una superficie ribereña que está cercada por la Avenida Gral. Paz (autopista) y el Riachuelo (río muerto). Fuera del embudo que genera toda capital, también conforma el Área Metropolitana sumando los dos primeros cordones de la provincia (13.028.000 hab.): el Gran Buenos Aires. O sea, tenemos un espacio que potencialmente produce mucha más información de la que define su amplitud territorial, tal como sucede en otras ciudades del país, del continente o del mundo, claro, que se inflan y se desinflan cada mañana y cada noche. Por ello, solo un individuo no podría formular más que una minúscula partícula en esta montaña. Y de eso parece que se trata este informe. De sumar pequeños elementos que rodean, que circulan por ahí, buscando descentrar los anillos de lo que prevalece. Pero no nos pongamos anti-sistema, sólo destaquemos que la idea de opción es intrínseca a la idea de centro y que finalmente esta propuesta también es un sistema.

Me gustaría proponer, para superar la burbuja que describe este recorrido, una figura indicada para relacionarse con una ciudad multiestimulada: la del espectador/a culo inquieto. Apelando a este gentilicio, que no tengo claro qué superficie abarca, sugiero caminar y andar en bicicleta (con casco porque los automovilistas son atrevidos), usar la numerosa trama de colectivos, o la red de subtes y trenes. La figura del conductor de taxis o tachero, que es amplia y variada, puede ser una fuente de información curiosa y picante. A una gran mayoría de ellos y ellas les gusta conversar, o más bien, monologar. Así que, transitando esta ciudad casi ortogonal donde abundan las líneas rectas y las escasas pendientes, saliendo a procurar que una cosa lleve a otra, la curiosidad conformará su mapa ideal. Caminar sin rumbo (y con tiempo) las y los llevará a descubrir que los “cien barrios porteños” (efectivamente sólo 48) están llenos de historias como cada rincón del planeta. O sea, nada distinto aunque sea particular.

Sobre el material cultural que adjunto quisiera reparar en el Patio del Liceo. Un ex colegio secundario que durante algún tiempo escapó a la estética brillosa de la Avenida Santa Fe. El espacio está compuesto por una galería que se adentra en la manzana, un patio abierto, 3 pisos y desniveles. Ahí se puede ver una reciente puesta en valor que no sólo agrupa productos sino también servicios y recreaciones, o la combinación de todos como secuencia cultural. Galerías de arte, museos y talleres donde conviven exposiciones, joyas textiles, muebles en reparación, libros, cuadros a medio hacer, arreglos de ropa y bebidas. Un fenómeno que da cuenta de la forma enredadera en que crece este sitio, son los inesperados cambios decorativos que suceden muy seguido. Un día una escalera mecánica en desuso se cambió por una de cemento, otro día en la pared del fondo se pintó un mural en carbonilla. La combinación supone pensar que se produjo una extraña mezcla entre un propietario revalorizando su inmueble y un grupo heterogéneo de producciones estéticas que naturalmente se renuevan cíclicamente. El sábado habrá una lectura, el jueves hubo una inauguración, ahora están preparando la música para la noche. Esta fase de desarrollo permanente en el que se encuentra el edificio, se presenta como un caso cultural interesante de visitar. Ya que la sinergia que se produce entre un edificio revalorizado, propuestas independientes de gestión expositiva, talleres y locales, evidencia su mutación sin un rumbo planificado de antemano. En ustedes estará evaluar los contenidos que se expongan o se generen.

Entre los otros lugares que arman la lista se podrán acercar a la zona de autopartes de avenida Warnes; al inmenso núcleo de tránsito de Retiro; a la coqueta zona de Recoleta; a la dupla musical de Almagro-Villa Crespo, o a la aduanera Escollera Exterior. Demás está decir que otros barrios (actualmente llamados comunas) y rincones se cruzarán con ustedes para llegar a tal o cual lugar. La pregunta sería: ¿qué estamos dispuestas/os a ver-escuchar? Propongo mirar este mapa como excusa para encontrar otras cosas, no como un fin, sino como mitades o rumbos.

* Leandro Tartaglia (Buenos Aires, 1977) estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes así como también en el Taller y Clínica de Diana Aisenberg y junto con Oligatega Numeric participó del Programa para artistas UBA-Kuitca (2003-2005). Vive y trabaja en Buenos Aires. La obra global de Tartaglia hace foco en el rol del público en el arte de nuestros días, entendido como un problema institucional en sentido estricto: al subrayar los mecanismos de transmisión de información inherentes a la estructura de sus trabajos, factorizando el contexto y el papel de la audiencia en ellos mediante señalamientos, registros y tareas, Tartaglia llama la atención sobre los procesos de lectura y análisis que permiten construir discusiones en la esfera social del arte y, por extensión, en la esfera pública considerada en conjunto. leandrotartaglia.blogspot.com