Un mosaico cultural

Texto por Ana Vidal Egea
Video por Jacek J. Kolasinski

Miami, la ciudad mágica, es una extraña raíz (por lo ecléctica); cuesta interpretar sus múltiples dimensiones y la impresión que uno tiene de la ciudad va cambiando con el paso del tiempo. Uno comprende su complejidad desde el momento en que aterriza en el aeropuerto y duda de dónde está; la ambivalencia manifiesta en esa creación híbrida del spanglish como un lenguaje nuevo.

Es un paisaje onírico de naturaleza confusa, que comienza siendo un lugar de tránsito, un paréntesis, un refugio. En el intento de dar con los adjetivos adecuados para definirla, todos parecen serle infieles. Con los ojos del extranjero que llega por primera vez a explorar la ciudad, uno descubre cientos de relatos tan diferentes como válidos: todo es subjetivo, nada aquí es rotundamente verdad.

Humedales, islas, orquídeas, mar y mucha luz. Durante años viví en ciudades donde el cielo quedaba oculto por el cuerpo de los edificios, pero al pisar Miami se abría en plenitud con toda su transparencia, en una orgía de colores nuevos. La naturaleza invade esta ciudad a medio camino de todo, en la que se entremezclan (formando un enriquecedor abanico) las culturas más opuestas, la desigualdad y las contradicciones.

Uno se pierde entre la modernidad y el salvajismo; entre Estados Unidos y Latinoamérica (se habla más de Fidel que de Obama), entre cocoteros y edificios Art Decó; kilómetros de asfalto y el parque de los Everglades; discotecas de salsa y la feria internacional de Art Basel; chicharritas y comida orgánica; bares donde encontrar a un sugar daddy y mil organizaciones no lucrativas; islas a las que se accede en helicóptero y mendicidad en las calles (nombradas hace un par de años las más limpias de USA); los patinadores semidesnudos de Ocean Drive y los cuerpos de silicona y músculos en los hoteles más glamurosos de South Beach, mezclándose entre personas con problemas de obesidad.

Miami, aparentemente silenciosa e inofensiva, es una colosal matrioska que engulle países enteros (Little Havana, Little Haití, Española Way…), llena de hijos adoptivos. Nombrada la capital del mundo de los cruceros, por sus barrios residenciales pasean las estrellas latinoamericanas más destacadas y las limusinas más opulentas, es la sede regional de las grandes discográficas para el mercado en español y de importantes conglomerados mediáticos (Universal, Sony, Warner, EMI), y está coronada por edificios de cincuenta pisos… Sin embargo, Miami tiene un lado oscuro y deprimido, personas con acusados problemas mentales cantando o predicando despreocupadamente en plena calle o en mitad del autobús, y se posiciona como una de las ciudades más violentas de EE.UU. (aún bebiendo los ecos de la exitosa serie de los ochenta Miami Vice), donde uno parece respirar la atmósfera que envolvió a ese Al Capone enamorado de la ciudad a finales de los años veinte.

Es una tierra que, constantemente expuesta a las intensas tormentas tropicales, está acostumbrada a nacer y morir muchas veces; y es en ese resurgir donde se integran las distintas nacionalidades que aquí conviven (cubanos, dominicanos, nicaragüenses, hondureños, colombianos, costarricenses, jamaicanos, guatemaltecos, argentinos, haitianos, puertorriqueños, estadounidenses, europeos…) y que convierten Miami en una de las ciudades con mayor diversidad cultural de los Estados Unidos de América. A todos los integrantes de esta Arca de Noé en la que se construyen mil posibilidades de vida, los une la voluntad emprendedora, la capacidad de adaptación y la fuerza.

Es esa lucha constante su vida en común, sin embargo, no deja de ser una sociedad fragmentada, rica en diversidad y empobrecida por la escasa interacción entre las distintas comunidades, como representantes de galaxias lejanas y cercanas a un tiempo, en las distancias confundidas.

Miami fue a primera vista y sigue siendo para mí después de meses, un interesante mosaico cultural algo disperso; hay que reinventar la ciudad como se reconstruye un puzzle.

Sobre la autora:

Ana Vidal Egea (España, 1984), es Doctora en Filología Hispánica, escritora y periodista. En la actualidad trabaja como Gestora Cultural en el Centro Cultural Español en Miami. Ha ganado varios premios literarios, entre ellos "La voz+ joven 2009" de Obra Social Caja Madrid y el Premio Jóvenes Talentos de la editorial Booket, Grupo Planeta (2006). Colabora en varias revistas literarias y antologías.

Sobre el videasta:

Jacek J. Kolasinski (Polonia, 1970) es videoartista y Profesor de Artes Visuales en el Departamento de Bellas Artes e Historia del Arte de la Universidad Internacional de Florida (FIU). Ha realizado instalaciones y exposiciones internacionales en el Teatro Colón (Buenos Aires, Argentina): Festival Internacional Cervantino (Guanajuato, México); 61 Festival de Cannes - Esquina de Cortometrajes; Cine Político (Barcelona, España), Digital Fringe, (Melbourne, Australia) y en el Colony Theater (Miami Beach, EE.UU) entre otros. Link: http://saah.fiu.edu/pages/faculty/JacekKolasinski.html Email: kolasins@fiu.edu