La urbe semi-rural

Panorama y contexto de una cultura urbana rica y variada, pero con ciertas limitaciones y posibles soluciones1

Texto y Video por María Alicia Zamora Noguera

Más que enumerar eventos culturales concretos y medir y valorar sus resultados (que implicarían una investigación aparte), quiero aprovechar este espacio para compartirles algunas valoraciones que he agrupado en cinco bloques:

1. La urbe semi-rural: una panorámica general
2. Viveros urbanos: lo que hay
3. El despale: carencias y limitaciones
4. Reforestación: posibles estrategias
5. Bosque: cuando nos fortalecemos

Esta reflexión pretende identificar algunas fortalezas de nuestra cultura urbana y su producción artística, así como detallar carencias y vacíos, para finalmente plantear posibles soluciones o estrategias.

Antes de empezar quiero aclarar que utilizaré el término “cultura urbana” como un conjunto de fenómenos y dinámicas que se dan en la ciudad y que no se limitan a las actividades artísticas que acontecen en ella.

1. La urbe semi-rural: una panorámica general

Existen en nuestra capital una gran cantidad de predios vacíos, que aunque verdes y visualmente atractivos, nos hacen sentir en cualquier otra zona rural del país. Esto se percibe mejor cuando en el semáforo vemos tres carretones jalados por caballos o cuando circulamos por barrios en cuyos patios visibles de sus casas hay: gallinas, una vaca, un cerdo y muchos siembros.

Una parte de la población capitalina vive en extrema pobreza y se instala de forma ilegal en terrenos donde construyen letrinas y champas de plástico con piso de tierra.

Además, tenemos una ciudad con un paisaje privilegiado: con tres lagunas, un lago y dos volcanes que le dan energía a nuestra vida. Este panorama se complementa con un exceso de publicidad desordenada, un pésimo servicio de transporte público, extremas temperaturas, mucha humedad y sudor y un ambiente político dividido e incierto.

Si sumamos estos factores, es probable que imaginemos caos y adversidad no sólo a nivel visual sino también como parte de la autoestima ciudadana. Pero no solamente nuestra urbe es semi-rural, sino que además las calles no están nombradas ni numeradas —como es usual en otros países— y tampoco es fácil definir un centro.

Si paramos un taxi y le pedimos que nos lleve al centro de Managua, quizá nos lleve al puerto Salvador Allende en el Malecón o a Metrocentro, o a Galerías, o al edificio BAC, Mercado Oriental o a la Plaza de las Victorias. ¿Cuál es el nuevo centro de Managua?

Hay muchas arterias principales y mucha vida económica a pesar del desorden. Un ejercicio de orientación podría ser ir a la Loma de Tiscapa y desde lo alto ver hacia el norte, ahí veremos el lago Xolotlán, el Teatro, el Malecón, la Carretera Norte, la catedral vieja, la Plaza Inter y el viejo Banco de América. Si cambiamos la mirada y vemos hacia el sur están la catedral nueva, el nuevo edificio del Banco de América Central, Metrocentro, la zona universitaria y toda la publicidad de Carretera Masaya. El centro de esos dos centros podría ser el Mercado Oriental que está en el corazón de Managua. La ventaja de este ejercicio es que cada quien escogerá el centro que le guste.

Lo interesante es que pareciera ser que nos acostumbramos a esa precariedad y la convertimos en un insumo e inspiración.

2. Viveros urbanos: lo que hay

El bloque llamado viveros urbanos pretende identificar algunas dinámicas que se generan en la urbe semi-rural. Los viveros urbanos vendrían a ser como los diferentes brotes que han nacido producto de iniciativas y experimentos novedosos. Este acápite pretende responder a la pregunta qué es lo que hay. Y para responderla voy a separar los viveros privados de los viveros públicos. Entendiendo los privados como iniciativas culturales precisas y los públicos como dinámicas y fenómenos sociales espontáneos.

En los viveros urbanos privados podemos agrupar: el suplemento semanal La Brújula, el Teatro Rubén Darío, el Teatro Justo Rufino, el Teatro de Títeres Guachipilín, la revista Hecho, la productora Revuelta Sonora, el Centro Nicaragüense de Escritores, EspIRA La ESPORA, la Escuela Nacional de Bellas Artes, el Instituto Nicaragüense de Cultura, las universidades y sus departamentos de Cultura, Camila Films, Luna Films, la Fundación Luciérnaga, El Caramanchel, Fuzión, el Centro Cultural de España en Nicaragua, el portal web centroamericano Mucho gusto, Centroamérica, el diario La Prensa, El Nuevo Diario y el diario Hoy.

Además, están las actividades que organiza Emila Persola, Rodrigo Peñalba, la ex- Artefactoría, Galería Códice, Momotombo, Perrozompopo, La Cuneta Son Machín, conciertos de rock, actividades en la Alianza Francesa, el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano, Miss Nicaragua, el Carnaval de Managua, la empresa privada y sus apoyos culturales específicos, librerías varias, Fundación Libros para niños, El Tercer Ojo, El Garabato, la Bienal, la Escuela de Danza, la Ruta Maya, El Panal, la Baca Loca y Copavi.

También tenemos las actividades Harley Davidson, el arte público como por ejemplo la nueva Plaza de las Victorias, el puerto Salvador Allende en el Malecón, las organizaciones no gubernamentales que trabajan en barrios de Managua y que promueven cultura para el desarrollo como Intervida, Cantera y el grupo de teatro del Colectivo de mujeres 8 de Marzo, por citar algunas.

En los viveros urbanos públicos —que entendemos como dinámicas y fenómenos sociales espontáneos— podemos citar: las fritangas, la arquitectura de remesa, la migración, las carreras ilegales de carros y motos, la prostitución, los miles de diseños artísticos de carritos de hot dog y ventas ambulantes en general; las rotulaciones de comercios (muchos de estos recogidos en el libro Identidad Visual Nicaragüense de Xabier Garay), los grafitis y pintas, las gigantonas, los chatarreros y su sistema de recolección y compra, el basurero La Chureca, la venta de música y cine de piratería, etcétera.

Estos se generan de manera espontánea, o sea, no podés ir y decir quiero que me organicen una carrera ilegal de carros o una migración o un nuevo condominio con diseños de arquitectura de remesas.

3. El despale: carencias y limitaciones

En este bloque se pretende cuestionar qué es lo que no hay, o sea identificar vacíos y carencias que nos sirvan de insumo para generar posibles estrategias colectivas.

En esta panorámica antes descrita no se percibe la investigación en cultura, ésta es casi nula. Hay mucha catalogación impresa de actividades, hay registros audiovisuales y algunas sistematizaciones, pero no hay investigación entendida como estudios que analicen las dinámicas y fenómenos culturales producidos en la urbe. La investigación trata de generar conocimiento y trascender la información.

Otra limitación es que de todos los viveros mencionados son pocos quienes enfocan sus esfuerzos ligados al desarrollo, a las políticas públicas, a las metas del milenio. Pareciera que entendemos la cultura con tanta creatividad, imaginación y pasión que la asociamos más a la recreación que a la investigación. Se hace mucho pero queda poco. Y muchas veces se gastan esfuerzos de personal, tiempo y recursos para producir una actividad que no queda ni el recuerdo.

4. Reforestación: posibles estrategias

Considero que como sector cultural en esta gran esfera de actuación que llamamos la cultura urbana y la ciudad, debemos asumir la responsabilidad compartida de la producción de conocimiento y actuar con voluntad de incidir en procesos de desarrollo.

Podríamos realizar acciones conjuntas de reflexión y conceptualización de experiencias y prácticas, que nos permitan concretar el imprescindible aporte de la cultura a la economía nacional, al desarrollo sociocultural y educativo del país y a los objetivos del milenio. Para ello necesitamos conocer herramientas y fortalecer capacidades.

5. Bosque: cuando nos fortalecemos

En esta etapa es cuando nos asumimos, crecemos, nos fortalecemos y convivimos, pero ante todo, nos hacemos responsables y conscientes de mantener el ecosistema.
¿Qué se necesita para enfrentar el vacío identificado en el despale?
Un cambio de actitud. Sustituir el ego y la eterna quejadera por una actitud de responsabilidad y trabajo colectivo entre gobiernos, sociedad civil organizada, agencias de cooperación, universidades y empresa privada, donde el artista, consciente de su entorno y de sus limitaciones, se comprometa a pasar de ser objeto raro y pase a ser sujeto activo.

 

1 Ponencia de Alicia Zamora durante la presentación del Dossier Ciudad y Cultura de la Revista Zona de Obras, CCEN, Managua, el 18 de marzo de 2011.

Sobre la autora:

María Alicia Zamora Noguera (Nicaragua, 1978) es Licenciada en Sociología por la UCA y cuenta con una carrera artística de 16 años de experiencia en gráfica experimental y manifestaciones urbanas. Además, tiene 11 años de experiencia en proyectos socioculturales con énfasis en la Cultura para el Desarrollo. Su carrera artística incluye 6 exposiciones personales y decenas de exhibiciones colectivas, así como varias conferencias y talleres en Centroamérica, el Caribe y Europa. Entre algunos de los reconocimientos a su labor pueden citarse: Premio de artista en la Bienal Internacional de Croacia ¨Splitgraphic¨ 2011; Beca OEI, AECID de Apoyo a la Movilidad de Actores Culturales en Iberoamérica, México DF 2010; residencia de la Galería Alkatraz en Eslovenia 2010; primer premio de ilustración a poemario Fundación Libros para niños 2009; segundo premio Bienal Fundación Ortiz Gurdián 2005; reconocimiento de honor en la Trienal Mundial de la estampa Chamelliers, Francia 2003; mención de Honor en el Concurso “Toribio Jerez”, Fundación del Banco Central de Nicaragua, septiembre 2002; segundo premio Certamen Nacional de Grabado, Fundación Casa de los Tres Mundos, Granada Nicaragua 1997. Ha formulado, coordinado y gestionado fondos para proyectos de audiovisual para el desarrollo, como el Primer Taller Centroamericano de Herramientas Audiovisuales para Organizaciones de Mujeres 2008, en coordinación con Fredskorpset FK Noruega y Casa Comal de Guatemala. Asimismo, en 2003 fue curadora y gestora para Nicaragua del evento centroamericano de arte joven y emergente “HABITART: KENT Explora espacios de arte contemporáneo en Centroamérica”. En 2005 formuló, organizó y gestionó los fondos para desarrollar el Proyecto Participativo de Arte Público Murales de Octubre, de carácter internacional (Centroamérica - Italia), que se realizó en Managua en octubre de ese año. En la actualidad, en conjunto con el Goethe Institut (México) coordina “De mi Barrio a tu Barrio”, una gira de intervenciones artísticas en el espacio urbano, cuyo propósito es visitar e intercambiar conocimientos y prácticas entre artistas alemanes, centroamericanos y caribeños. Fue invitada a la 7th International Graphic Triennial Bitola (Macedonia, 2012).